En este momento, me presento ante Ti con un corazón lleno de fe y esperanza. Reconozco que Tú eres el dueño del oro y la plata, la fuente inagotable de toda riqueza y abundancia.
Amado Padre Celestial,
En este momento de debilidad, levanto mis ojos a Ti, fuente de toda vida y sanación. Reconozco que Tú eres el gran médico, el que restaura y renueva. Te ruego que abras las ventanas de los cielos y derrames Tu bálsamo sanador sobre mí.
Padre Celestial,
Vengo ante ti con un corazón humilde, buscando tu guía y provisión en este momento crucial de mi vida. Anhelo encontrar un trabajo digno y significativo, donde pueda poner en práctica mis talentos y habilidades para contribuir al bien común.
En este día nos reunimos ante ti con corazones llenos de esperanza, buscando tu sanadora presencia en nuestras vidas y en las de nuestras familias. Te presentamos con humildad nuestras necesidades, anhelando tu intervención divina para restaurar la salud y el bienestar en nuestros hogares.
Padre Celestial,
En este día nos presentamos ante ti con corazones abiertos, anhelando el regalo del amor verdadero. Te pedimos que guíes nuestros caminos y nos acerques a la persona que has destinado para compartir nuestras vidas.