Amado Padre Celestial,
En este momento de debilidad, levanto mis ojos a Ti, fuente de toda vida y sanación. Reconozco que Tú eres el gran médico, el que restaura y renueva. Te ruego que abras las ventanas de los cielos y derrames Tu bálsamo sanador sobre mí.
Inunda mi cuerpo con Tu luz divina, que penetre hasta lo más profundo de mi ser, restaurando cada célula, cada tejido, cada órgano. Que Tu poder fluya como un río de vida, fortaleciendo mis defensas y expulsando toda enfermedad.
Tú conoces mi dolor y mi angustia, Señor. Te pido que me des la fuerza para enfrentar esta prueba, que renueves mi esperanza y me llenes de fe inquebrantable. Que Tu paz me envuelva y me dé el descanso que necesito para sanar.
Ayúdame a confiar en Tu tiempo perfecto, a descansar en Tus brazos amorosos y a recibir la sanación que Tú tienes preparada para mí. Creo en Tu poder para obrar milagros y declaro que soy sano, fuerte y completo en Ti.
Gracias, Padre, porque sé que escuchas mi oración y respondes con amor y compasión. En el nombre poderoso de Jesús, Amén.